Retratos
La ilustración de rostro es una búsqueda constante por capturar identidad, expresión y carácter. Más allá de reproducir rasgos, se trata de interpretar gestos sutiles, miradas y pequeñas tensiones que hacen único a cada rostro.
Cada retrato es un equilibrio entre estructura y emoción. La base técnica permite comprender proporciones, volúmenes y planos, mientras que el trazo aporta intención y sensibilidad. El rostro no es solo forma: es narrativa.
En mi proceso utilizo como referencia el método de Andrew Loomis, una técnica clásica que descompone la cabeza en formas simples para construirla con proporción y coherencia. A partir de una esfera base y ejes guía, se definen los planos del rostro, la ubicación de los rasgos y la perspectiva.
Este método me permite trabajar con mayor seguridad estructural antes de explorar detalles, expresión y estilo propio.
El resultado es un retrato que combina estudio anatómico y sensibilidad artística: una representación que respeta la forma, pero también busca revelar la esencia.
